"LA SED Y EL AGUA".

"SI SE ENCUENTRAN NADA LOS SEPARARÁ"

Novela.

“Sólo estrategia contra estrategia, encontraron 5 estudiantes para pelear... .”Fascinante relato- .

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GENERACION DEL 80'.- LOS BUENOS TIEMPOS.

viernes, 29 de diciembre de 2017

UNA PROMESA DE NAVIDAD

Eran las 11 de la noche un 24 de diciembre, tenía 6 años  y ese día no quise acostarme debido a que mi papá, no estaba en casa y todos lo esperábamos, pero él no apareció y no hubo regalos, sólo impaciencia porque la familia no estaba completa.
-¿Por qué papá no ha llegado?- le preguntamos a mamá, quien apenada sólo decía- ¡ya llegará!
Miré el pequeño arbolito de navidad, vacío, sin regalos y pensé que algo  le había sucedido a papá, porque siempre llegaba a las 10 de la noche, aunque  cansado. Apenas si lo veíamos, pero a pesar de todo, cuando mamá enfermó él se preocupó tanto de nosotros que todos los domingos, día de su descanso, se dedicó a enseñarnos a montar bicicleta en un parque. A pesar de mis miedos aprendí a sostenerme en él, hasta que después de muchas caídas aprendí. Recuerdo la enorme satisfacción en su rostro y la pena que tuvo al devolver la bicicleta, prestada de mi tía Selva.
-¡Ya te compraré una bicicleta nueva!- me dijo, consolándome- y podrás manejar sin tener que pedir prestado
-¡Sí! –le respondí alegre, mirándolo, mientras él bajaba la cabeza, desconsolado
Era pequeño y no entendía que habíamos pasado la peor crisis financiera de nuestras vidas, estábamos endeudados, debido a la enfermedad de mi mamá y no había plata, ni para comer, tanto así que nos hospedamos mucho tiempo en la casa de una tía.
Mi padre tenía tantas deudas que hacía sobre tiempo, incluso en navidad. Esa noche pedimos a Diosito por él,  para que lo cuide y lo traiga a casa sano y salvo y nos quedamos dormidos, hasta que después de unas horas llegó.
Lo escuché sollozar junto a mi madre, no había plata para regalos
-¡Este año no hay Papa Noel!- gemía, abatido.
Al día siguiente nos levantó temprano y nos llevó a la casa de mi tía, cuando entramos mi hermanita y yo, toda la familia sonreía y sacaron de un cuarto una bicicleta, la trajeron hasta nosotros y mi papá con los ojos enrojecidos, balbuceó.
-¡Feliz navidad! – Nos dijo, se acercó y nos abrazó.
Al mirar la bicicleta supe que era de mi tía, sólo que estaba pintada y parecía nueva, pero no me importó y lo abracé fuerte. Durante esos días no comprendí las lágrimas de mi padre, pero ahora que soy adulto sé que por nosotros trabajó sin descansar, ni dormir bien, aunque no logró nada, porque tenía que pagar deudas, es así que avergonzado recibió la ayuda de la familia y se  resignó a aceptar lo que le daban, aunque su deseo de regalarnos una bicicleta nueva, quedó siempre en su corazón.

Esa bicicleta, la manejé hasta que se malogró y siempre la valoré, hasta hoy, que la recuerdo, porque por primera vez vi como mi padre nos amó tanto que no le importó que lo compadezcan o lo tildaran de menos, para él siempre nosotros, éramos primero.

sábado, 16 de diciembre de 2017

POR TI VOLARÉ

POR TI VOLARÉ
Este viernes feriado asistí a un matrimonio anhelado, ¿y saben por qué?, debido a que los novios llegaron a mi casa con una invitación tan especial que me quedé sorprendido, porque prometieron realizar un festín dedicado al amor, donde los invitados sólo serían íntimos amigos, involucrados con ellos, idóneos  para deleitarse con sus expresiones y sentimientos.
Para lograrlo, los novios se preocuparon por alquilar un idílico local con un enorme campo de césped, rodeado de árboles y en el centro, un toldo especial de matrimonio, cubierto con cortinas de tool, elegantes y especiales para dejar pasar la luz del sol, dándole al lugar un ambiente  natural.  A un costado, un arco nupcial, lleno de flores,  con sillas a su alrededor, allí, yacía esperando a los invitados para dar inicio a la  ceremonia.
¡El novio, el novio!- se escuchó de pronto, gritos por todas partes, mientras presurosos corrían muchos jóvenes, entre ellos mi  hijo de trece años, quien al enterarse de que Álvaro se casaría, dejó todo para ser uno de los pajes, porque sabía que el novio era el hijo de Nelly y José, buenos amigos, de muchos años, casi familia y él no quería perdérselo.
Inmediatamente como había sido programado, la voz melodiosa de un tenor inundó el ambiente cual ruiseñor, encandilando los oídos de los presentes al entonar frases de amor, de la canción: “Por ti volaré”, de Andrea Bocelli; entre tanto los pajes, que se acercaban, al ritmo melódico,  anunciaban  la  llegada del  novio.  Al verlo la música me traslado hacia el pasado, cuando él tenía 2 añitos  y  sentado en un columpio  me decía: “pofesó amputame, (empújame) y ahora al verlo hecho un hombre, caminando resuelto con su mamá al altar, comprendí que el destino de los seres humanos es así, algún día,  abandonaran a los padres para volar como dice la canción en busca del amor de su vida, por el que dejaran todo sin importar nada, anhelando sólo estar con aquel o aquella que complementará su existencia y se cumplirá lo que dice esta estrofa:
“Por ti volaré,
Espera… que llegaré,
Mi fin de trayecto eres tú…,
Contigo yo viviré,
Por ti volaré,
Por  cielos y  mares hasta tu amor,
Abriendo los ojos por fin…,
Contigo yo  viviré”.
Miré a Nelly (la mamá del novio) que con sus ojos enrojecidos decía adiós a su único  hijo y José (su papá) sentado en primera fila, resignado ante un destino inevitable. Era la despedida, el momento en que los padres decimos adiós a nuestros hijos. Los vemos partir esperanzados que ese vuelo será el mejor de sus vidas, deseándoles por siempre lo mejor. Miré a mi hijito de trece años, un niño aún, acompañado de una niña y  supe que él también volaría algún día y sería el día más triste de mi vida y a la vez, el de mayor satisfacción, al verlo feliz y realizado y diría lo mismo que dijo Nelly casi al final de las celebraciones:   
 “No estoy triste, sino muy feliz porque he cumplido la misión de ver a mi hijo casarse, ahora tengo otra hija y quiero muchos nietos” 
Sus palabras provocaron lágrimas, risas, recuerdos, penas y esperanzas, aunque ciertas frases de la novia retumbaban en mis oídos: “todos los que están aquí, han venido a compartir y sentir nuestro amor” créanme que así fue, salí satisfecho de haber presenciado este matrimonio porque entendí  que el destino de todos es volar como las aves y dejar nuestro primer nido para  juntarnos con una idónea o idóneo y seguirlo por confines desconocidos, por cielos y mares, abriendo los ojos por fin,
Puedo concluir, manifestando la certeza de Dios  en génesis 2:24,  cuando manifestó:
“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”