"LA SED Y EL AGUA".

"SI SE ENCUENTRAN NADA LOS SEPARARÁ"

Novela.

“Sólo estrategia contra estrategia, encontraron 5 estudiantes para pelear... .”Fascinante relato- .

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“HISTORIAS ¿de la vida.”- Manuel Chile.

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"Donde escribir es pasión".-

"TRAVESURAS DEL COLE".

GENERACION DEL 80'.- LOS BUENOS TIEMPOS.

domingo, 14 de octubre de 2018

EL ALCALDE SINIESTRO


De todas las elecciones municipales, ninguna ofreció tanta batalla de ruegos y suplicas como la que se dio en el 2014 y todo por un Postulante a alcalde, apodado Kike, que según las encuestas, era el favorito. Y es que estaba en la lista de uno de los partidos más fuertes y populares. Su victoria estaba asegurada. No había pierde, Kike se presentaba como el amigo de todos, el ingeniero, el dadivoso leal y servicial.
Así parecía ser,  sólo que no era lo que se describía- me comentó Callum, cabizbajo, sentado en una banca en la prisión- le decían ingeniero y no terminó su primaria, él es de esas personas sin escrúpulos que harían cualquier cosa por salirse con la suya, de las que nunca quisieras ser enemigo por rencoroso y vengativo, aquel que nunca da la cara y siempre se las ingenia para confabularse con alguien para que haga las cosas sucias.
Callum fue su vecino por años y siempre se mantuvo al margen, hasta que un día Kike prosperó y se autonombró dirigente del barrio, puso una rejas en la calle y cobró a todos los vecinos por su obra. Se creyó el dueño del barrio y  no quiso ser más cordial con los que no le hacían caso,  como los muchachos que  jugaban frente a su casa, lleno de soberbia los echó y mandó a otros para que pongan clavos a las pelotas.
¡Un mal día! -según cuenta Callum - vi como le pegaba a mi sobrino de 13 años y no me aguanté, salí y le propiné varios golpes, haciéndole caer pesadamente al suelo, llegaron sus amigos para ayudarlo y él aprovechando el momento, cogió una piedra y me tiró al rostro. haciéndome perder el conocimiento. Después rompió el parabrisas de mi auto. No contento se fue a la comisaría a denunciarme de agresión, pero al verme entrar con la cara desfigurada, el policía que hacía el atestado, cambió de opinión y su abogado, muy taimado buscó arreglar, pero no le hice caso y dejé que la justicia siga su procedimiento. Mala decisión, lo archivaron.
Desde entonces - me contó la madre de Callum, una viejita de 83 años - siempre le guardó rencor, hasta que averiguó que mi hijito tuvo amoríos con una quinceañera y que el padre quería denunciarle por violación.
-¡El Kike!- solloza la viejita, dejando caer algunas lágrimas- le daba plata al padre de la chica y pagó sumas exageradas para que los policías emitieran un atestado infame en contra de mi hijo. Incluso su abogado aparece como testigo y la  chica, que decía quererlo, cambió su manifestación en contra de mi hijo. El caso de ser una convivencia consentida, pasó a ser  intento de homicidio y violación.
-Es cierto- decían algunos hermanos de Callum- El padre de la chica vive a un costado de nuestra casa. Y este Cínico los visitaba constantemente, hasta que Callum cayó en  la carceleta de palacio de justicia y de fue trasladado al penal con una sentencia de 25 años.
Con hondo pesar la familia narra como celebró Kike, el acontecimiento, hizo una fiesta en su casa, compró cajas de cerveza e invitó a personalidades de la municipalidad, que poco tiempo después lo conectaron con el partido  mas popular en lima y  lo nombraron como candidato para alcalde del distrito.
-Así empezó todo- cuenta la viejita de 83 años, con su rostro dolido - la familia se unió para suplicar a Dios, que no deje que este hombre malo y vengativo, entre a la alcaldía del distrito.
El día de las elecciones, Fuerza popular (Partido) había arrasado en todos los distritos de Lima y los flashes televisivos daban  los primeros resultados a boca de urna, entre todos los candidatos,   Kike apareció como virtual alcalde del distrito.
la familia de Callum no gritó, pero se llenó de angustia y temor porque sus pesadillas se volvían realidad.
- Mientras tanto, en la casa de Kike celebraban el triunfo- me comentó una hermana de Callum-  Sólo él sabía lo que podía hacer como alcalde para llenarse de plata los bolsillos, apropiarse de las casas de sus enemigos, tranzar con jueces corruptos comprar policías y conciencias y corromperlo todo.
Ese panorama se abrió ante los ojos de Kike, antes de tentar la alcaldía y no cesó hasta no concretarlo, pero en cuestión de horas un informe de la ONPE, a nivel nacional, dio resultados al 40 por ciento. A Kike casi le da un infarto, otro candidato repuntó en las cuentas oficiales. Y al final después de cuentas y recuentas, arreglos y desarreglos, otro candidato ganó.
¡Aún ahora! -cuenta un familiar-  lo extraño de todo fue como los conteos dieron un giro sorprendente, dejando a Don Kike en la calle. Eso realmente creo que fue la mano de Dios.
-Después de 7 años de estar aquí injustamente - me dijo Callum, aún desconsolado y esperando salir algún día- me enteré de todo lo que hizo, porque Maruja, la niña que supuestamente violé, me visitó arrepentida de lo que hizo y de como Kike y su padre lo tramaron todo, obligándola a ella a declarar en mi contra.
Lo último que me contó de él,  fue que se había hecho prestamos hasta por medio millón de soles y que al perder,  tuvo que devolver a sus acreedores, hasta el último centavo. Vendió todas las propiedades que tenía en provincia. En Lima, devolvió las camionetas y autos que le prestaron y se retiró de la vida política, adeudado.
¿Qué creen ustedes, amigos? … ¿fue justicia divina?





















sábado, 6 de octubre de 2018

Algún día te enamorarás de alguien como tú y...




Hace unos días visité a un familiar que no veía hacía muchos años, estaba muy enfermo y su diagnóstico era reservado. El anciano al verme sonrió y se acercó afectuoso, me dio la mano y al sentir la mía, no la soltó, se acercó a mi oído y susurró:
"Quisiera tener tus años para hacer lo que nunca pude hacer, desafiar las tempestades del mar, correr, viajar, despertar en los helados bosques, subir a los montes, caminar descalzo en la nieve, buscar incansablemente a la mujer de mis sueños y pelear por ella hasta la muerte y si acaso sigo vivo, escribirlo todo y sin nada más que dar, entregar mi cuerpo anciano, pero satisfecho, a la muerte".
Me quedé estupefacto y no supe que contestarle, entretanto que él me miraba fijamente como si tratara de decirme algo más, pero después de unos segundos, apareció mi papá  y el anciano decidió callar, bajó la los ojos y se encorvó.
-¡Dios te guarde hijo!- me dijo, mientras mi padre me miró desconcertado. 
-Qué le pasa?- me dijo
-No sé- le contesté
Mi tío, un anciano de 80 años, se había vuelto un ermitaño, cascarrabias, que apenas soltaba una palabra, sin embargo, ese día al verme, se acercó para hablarme. ¿Quizás quiso contarme algo? No lo sé.
A él lo recordaba en su auto de los años cincuenta, alegre y jovial comentando sus viajes con anécdotas simpáticas, siempre nos visitaba y cuando llegaba a casa, lo primero que hacía, era mandar a comprar  unas gaseositas para invitar a toda la familia.
-La gaseosa- decía él -es mi delirio, quizás algún día me muera a causa de ellas.
Era un mujeriego empedernido sin casa, o bienes conocidos. Nunca permaneció quieto, siempre buscaba el placer de la vida, le gustaba la libertad, le encontraba un placer casi desquiciado vivir sólo. No consentía que una mujer viva con él, antes que hablaran sobre una relación estable, las despedía. Por eso muchas mujeres dolidas le decían: "algún día te enamorarás de alguien como tú  y pagarás lo que has hecho" pero él, se burlaba y decía  a los cuatro vientos, entre risa y risa: "Nunca".
En sus últimos años, ya cuando ninguna fémina le hacía caso, se enamoró locamente de una mujer de 20 años. Según él: "Una niña dotada de una hermosura sobrenatural, todo en ella, era perfecto, su cuerpo esbelto, su sonrisa picara y tierna, sus ojos cautivadores, de ensueño. La naturaleza se había agraciado en ella y él por primera vez en su vida cayó cautivo como un adolescente. Aprovechó la oportunidad, como sabía que ella necesitaba un lugar donde alojarse, le ofreció su departamento de una sola cama. Allí dormían los dos y él era el hombre más feliz de la tierra hasta que un día, la niña escapó.
Afligido salió a buscarla y cuando regresó, lo primero que observó, fue su imagen en el espejo y  por primera vez entendió que ya no era un mozo, sino un anciano. Trató de disipar los dolorosos momentos pero para un hombre de 70 años toda aventura resultaba demasiado fatigosa, hasta que después de cinco años me encontró y me dijo en una ráfaga de segundos lo que pesaba en su corazón.
No le entendí. No supe si quería darme un consejo o pedirme que la busque. Nunca lo sabré, porque unas semanas después me enteré que él vivía en una cochera como cuidador y estaba muy mal con una neumonía fulminante, la causa una gaseosa helada. ¿ironías de la vida? Mi padre fue a verlo y lo encontró enfermo, lo llevaron a un hospital, pero no aguantó y a los días murió.
La única herencia que dejó fue una refrigeradora, una radio, una cama y un gato que nadie quiso llevar, pero el hermano de mi papá decidió entregar todo a la señora que lo cuidó. No había hijos que le lloren, ni mujer, sólo amigos y algunos familiares.
El día de su entierro asistieron mucha gente desconocida, muchos amigos de él, y entre esa multitud,  una mujer enigmática con un vestido ceñido, lanzó una flor a su féretro. Me percaté de ella debido a que cumplía todos las descripciones del tío. Y sin preámbulos,  me acerqué y pregunté.
-¿Eres Susana?- la hermosa mujer, retiró sus gafas y dejó ver unos divinos ojos canela.
-¡Quizás!- me dijo, esbozando una sonrisa coqueta- ¿quién lo pregunta?
Al verla entendí porque el tío se enamoró perdidamente de esta mujer.
-Tengo un mensaje para ti- le dije.
Esa tarde, me escuchó atentamente y soltó unas lágrimas por el tío. Luego se despidió, pensé en retenerla, en conocerla más, pero entendí que no podía ser,  porque ella era como el tío, una especie de aves que nacieron para vivir en libertad.









domingo, 23 de septiembre de 2018

EL RETO DE JACOB




UN TESTIMONIO DE LAMENTACIONES  SE TRANSFORMÓ EN UNA VERDAD: “LA BENDICIÓN DE DIOS SOBREPASA NUESTRO ENTENDIMIENTO”
Alberto cada vez más afligido no sabía que decir. 
-Pero, ¿y el pastor?- preguntó cogiendo y estirando su rostro de angustia – hubiese pensado en traición. No, no podía y ¿Dónde está la fidelidad?,  ¿La sumisión?
- ¿A quién? – Preguntó Daniel- ¿al pastor o a Dios? Tú sabías que la congregación clamaba para que no los dejes y aun así lo hiciste. Era el momento de tomar una decisión. El pastor por su lado y tú por el otro y dejar que las personas elijan con quien se van.
No,  no podía – clamó Alberto angustiado- eso es pecado, abominable para la iglesia.
Te cuento – dijo Daniel, haciendo un ademán con las manos para que  espere- ¿Jacob al separarse de su suegro, porque no le convenía seguir con él, le traicionó?
!No!- dijo Alberto moviendo la cabeza.
¡No!, por supuesto – alzó la voz Daniel-  la situación no daba para más, tenía que hacerlo.
Tú tenías un grupo de familias acostumbradas a ti, con las que compartías todo y el pastor motivado por no sé qué ideas, decidió alejarte. Y como tú sabes, nadie escuchó al pastor, no querían que los dejes. Te das cuenta era el tiempo, el tiempo de Jacob, en ti.
La esposa de Alberto que escuchaba atentamente nos interrumpió, y desconsoladamente dijo:
“Empezamos la obra tocando puertas hasta que una familia con recursos nos prestó su casa para las reuniones, nos dio sillas, equipo de sonido y los deseos de que todo salga bien. Cada vez que llegábamos nos arrodillábamos para orar”.
¡Dios! –Pedíamos- que se llene de personas, hasta que un día,  llegó  una familia de cristianos que se habían mudado a ese lugar. Los recibimos con los brazos abiertos. Poco a poco llegaron más. Un repartidor de gas, un joyero, unos profesores. De pronto nuestro local pequeño estaba lleno de sonrisas y gritos por todos lados, niños corriendo, gente cantando. No podíamos creerlo. Había pasado un año,  cuando el pastor de la  Iglesia, decidió cambiar a Alberto y trasladarlo a otro lugar.
-Fue la decisión de Dios, me dije- interrumpió Alberto, mientras el grupo escuchaba atentamente- el día que llegaron los nuevos encargados, un nudo se hizo en mi garganta, al ver que el grupo me pedía que no me vaya. No sabía qué hacer, tenía que obedecer al pastor principal, tenía que acatar, aunque los hermanos se resistieron, no querían dejarnos ir, hubo lágrimas y fuertes abrazos. 
Esa noche al llegar a casa, mi esposa y mis hijos lloramos, nos habían arrancado a nuestra familia. Después de una semana recibimos muchas cartas de ellos, pero una en particular nos hizo quebrantarnos aún más, decía:
“Un padre jamás abandona a sus hijos”
Mi corazón se afligió muchos años y observé callado como mi grupo, mi trabajo se fue desmoronando poco a poco hasta que un día recibí la noticia que todos se habían dispersado  y ya no había nada en ese lugar. Créanme que nunca supe que hacer. Se levantó de su asiento acongojado y bajó la cabeza.  Con diez años más, algo cansado e insatisfecho sólo se quedó pensando.
-No se pudo- dijo lamentándose.

-Aún se puede-le replicó Daniel.
-Creo que no- contestó Alberto y salió.
Daniel miró a todos sorprendido y entendí que aquél hombre, que salía, ahora envejecido y triste podía haber tenido la iglesia más grande y admirable. ¿Qué pasó? Quizás no estuvo preparado para recibir tan enorme regalo y no vio que detrás de esa separación, estaba en él, decidir recibir  el regalo del “reto de Jacob”.






lunes, 19 de febrero de 2018

OFIDIOFOBIA


-¡Por Dios, estoy perdido!- pensó David, mientras la arena se metía en sus zapatos con cada paso que daba, haciendo dificultosa su caminata, la densa neblina, en complicidad con la oscuridad lo encerró en un cápsula de vidrio ahumado, imposibilitando la visión y decidió desconsolado concentrarse en escuchar algún  claxon de auto o camión, que lo guiara a  la pista, pero nada.
-¡No puede ser, si sólo me habré alejado de la panamericana un kilómetro! ¿Quizás he estado dando vueltas en círculo?- pensó mientras una garua intensa le mojaba por completo.
Llevaba cerca de hora y media caminando hacia las lomas de Lachay, cuando lo atrapó la noche y temiendo caer por algún desfiladero, decidió regresar. El equipo de producción tenía que recoger a él  y a dos compañeros más, pero nunca aparecieron, los esperó una hora y temiendo la noche caminó hacia  el campamento donde filmaban  una película. Se sentía agotado, sin fuerzas y por primera vez en su vida tuvo miedo, cuando la linterna que le alumbraba se apagó. 
Al poco rato, algo rozó su pie, y quiso creer que era una rata a la que podía patear.
-Pero y si es una serpiente-pensó, un escalofrío le heló la sangre- ¡Quieto David, mantente quieto, aguanta la respiración por unos minutos, Tú sabes que  la mordedura de una serpiente pequeña es mortal y estás lejos de un hospital!
Recordó el día que en plena filmación se desató el pánico y todos corrían, camarógrafos, luminotécnicos, sonidistas, actrices y actores,  aterrorizados  daban  paso a una intrépida serpiente que con la cabeza levantada, amenazaba con morder sin miedo. Escabulléndose, después,  por una pared de esteras de la escenografía.
Poco a poco soltó la mochila, sacó una prenda  y la tiró; salió apresurado de ese lugar rumbo a la nada, mientras el  ruido a ropa que se sacude, lo dejaba atrás.
-¡Ay abuelo esa historia! –Pensó mientras corría- cuando te quedaste desnudo porque las serpientes prefieren atacar las prendas antes que los humanos. Me has dado unos minutos más de vida.
El ruido de la ropa desapareció y apretó más el paso, pero los silbidos tras él continuaban, tiró todo lo que tenía en la mochila, pero aún así, se sentía perseguido, se despojó del polo, de las zapatillas y por último de la mochila, hasta que el pavor se apoderó de él,  había dejado de llover y un copioso sudor inundaba su rostro, su corazón  latía a mil por hora y las piernas le flaqueaban. Estaba exhausto, sin  fuerzas, se dejó caer y entonces temió lo peor.


-Dios, ayúdame, no quiero morir aquí- clamó arrodillado, mientras la espesa neblina se disipaba y un ligero resplandor en el cielo lo animó.
¡Luces de autos! – Dijo, mientras empezó a sonreír de alegría- ¡Es la panamericana!
Conforme avanzaba escuchó  más y más los ruidos de los carros y cada vez menos los silbidos de las serpientes, hasta que pisó la pista y entonces suspiró de felicidad,  inmediatamente un ómnibus interprovincial apareció y paró, ante la insistencia de él para que se detenga.
-¡Aquí nadie para de noche!- le dijo un desconfiado chofer, que lo observaba de pies a cabeza- una de dos o eres un ladrón o una víctima de asalto. ¿Qué eres?
Una víctima y voy a Lima- le respondió y le abrió la puerta.

Sentado en el bus, bajo la mirada atónita de los pasajeros, con un pantalón como única prenda, se acomodó y se miró el rostro, a través del reflejo de la ventana, no era él, era un renacido y unas lágrimas de agradecimiento cayeron. No podía creer creer lo que le había pasado.
¡Estoy vivo!-pensó- eso es lo que importa, gracias abuelito.



domingo, 14 de enero de 2018

El Héroe


Tenía 3 años cuando me subieron al techo de mi casa, mi mamá me miraba dulcemente, mientras me ataban con una soga
-¡Hoy vas a salvar una vida, la de tu hermanita!- decía, soltando unas lagrimas- tienes que ser valiente y no temer, porque  aquí estoy, cuidándote.
La miraba desconcertado, sin saber qué decir o hacer, como una ovejita a punto de ser sacrificada, esperando sólo la hora final. Entretanto un vecino terminaba de golpear con un martillo la tapa de un tragaluz que logró sacar y un humo, copioso empezó a salir.
-Ya está listo-gritó.
-¡Mamá no!- le supliqué- no me metan allí, me da miedo.
-Hijito, ¿escuchas los llantos?
-¡Sí!-respondí, encogiendo los hombros
-Si tu no bajas, nunca veremos a tu hermanita- me cogió de los hombros, zarandeándome-¿me entiendes?
¡Sí!-agaché la cabeza
Al poco rato el vecino me cargó y me introdujo suavemente por un estrecho  tragaluz, imposible para que entre un adulto, poco a poco el humo me quitó la visión, pero los gritos de mi hermanita eran tan fuertes, que no me importó, pasé el humo y sentí el calor del fuego que consumía los pañales y grité.
-¡Mamá, me voy a quemar!- sentí que el que sostenía la cuerda dudó y empezó a subirme otra vez.
-¡Si puedo, si puedo!- grité con más fuerza y la soga continuó soltándose en caída, por entre las llamas.-¡Ya estoy llegando, un poquito más!
Hasta que llegué al piso, me solté la cuerda y me acerqué a mi hermanita, que estaba en una silla alta para comer, con sus ojos llenos de lágrimas, una toz insistente y su rostro colorado  
-¡No llores! -le dije, mientras me dirigí a la puerta- Es fácil,  sólo tenías que jalar el pestillo y se abre, ¿ves?
Ese momento entró mi mamá acompañada de una decena de vecinos, su rostro lucía  desencajado cogió a mi hermanita y la abrazó fuertemente, entre llantos.
-Perdóname, mi niña- susurró con su voz desencajada-nunca más te dejo solita.
A un costado, pegado a mi mamá, observé los esfuerzos de los vecinos por apagar un fuego, que esa fatídica mañana, no quiso extinguirse, hasta no quemarlo todo y dejarnos con lo que llevábamos puesto.
Después de muchos años entendí que no tiraron la puerta de un empujón porque mi hermana estaba sentada en una silla alta, justo detrás  y para no darle un  golpe contundentemente que hoy  estaríamos lamentando, decidieron meterme por el tragaluz.
De todo lo acontecido aprendí, que hay momentos críticos en la vida, que te obligan a tomar una decisión que resultará quizás bien, quizás mal, pero que debes asumir por el resto de tus días.