"LA SED Y EL AGUA".

"SI SE ENCUENTRAN NADA LOS SEPARARÁ"

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“Sólo estrategia contra estrategia, encontraron 5 estudiantes para pelear... .”Fascinante relato- .

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domingo, 14 de enero de 2018

El Héroe


Tenía 3 años cuando me subieron al techo de mi casa, mi mamá me miraba dulcemente, mientras me ataban con una soga
-¡Hoy vas a salvar una vida, la de tu hermanita!- decía, soltando unas lagrimas- tienes que ser valiente y no temer, porque  aquí estoy, cuidándote.
La miraba desconcertado, sin saber qué decir o hacer, como una ovejita a punto de ser sacrificada, esperando sólo la hora final. Entretanto un vecino terminaba de golpear con un martillo la tapa de un tragaluz que logró sacar y un humo, copioso empezó a salir.
-Ya está listo-gritó.
-¡Mamá no!- le supliqué- no me metan allí, me da miedo.
-Hijito, ¿escuchas los llantos?
-¡Sí!-respondí, encogiendo los hombros
-Si tu no bajas, nunca veremos a tu hermanita- me cogió de los hombros, zarandeándome-¿me entiendes?
¡Sí!-agaché la cabeza
Al poco rato el vecino me cargó y me introdujo suavemente por un estrecho  tragaluz, imposible para que entre un adulto, poco a poco el humo me quitó la visión, pero los gritos de mi hermanita eran tan fuertes, que no me importó, pasé el humo y sentí el calor del fuego que consumía los pañales y grité.
-¡Mamá, me voy a quemar!- sentí que el que sostenía la cuerda dudó y empezó a subirme otra vez.
-¡Si puedo, si puedo!- grité con más fuerza y la soga continuó soltándose en caída, por entre las llamas.-¡Ya estoy llegando, un poquito más!
Hasta que llegué al piso, me solté la cuerda y me acerqué a mi hermanita, que estaba en una silla alta para comer, con sus ojos llenos de lágrimas, una toz insistente y su rostro colorado  
-¡No llores! -le dije, mientras me dirigí a la puerta- Es fácil,  sólo tenías que jalar el pestillo y se abre, ¿ves?
Ese momento entró mi mamá acompañada de una decena de vecinos, su rostro lucía  desencajado cogió a mi hermanita y la abrazó fuertemente, entre llantos.
-Perdóname, mi niña- susurró con su voz desencajada-nunca más te dejo solita.
A un costado, pegado a mi mamá, observé los esfuerzos de los vecinos por apagar un fuego, que esa fatídica mañana, no quiso extinguirse, hasta no quemarlo todo y dejarnos con lo que llevábamos puesto.
Después de muchos años entendí que no tiraron la puerta de un empujón porque mi hermana estaba sentada en una silla alta, justo detrás  y para no darle un  golpe contundentemente que hoy  estaríamos lamentando, decidieron meterme por el tragaluz.
De todo lo acontecido aprendí, que hay momentos críticos en la vida, que te obligan a tomar una decisión que resultará quizás bien, quizás mal, pero que debes asumir por el resto de tus días.