LES WEXNER
El cerebro detrás
de Victoria’s Secret
EL JOCKEY PLAZA ANUNCIÓ LA LLEGADA DE VICTORIA’S
SECRET,
UNA DE LAS TIENDAS MÁS ESPERADAS. CONOZCAMOS AL
CEREBRO
DETRÁS DE LA MARCA DE LENCERÍA MÁS FAMOSA DEL MUNDO,
QUIEN LE DIO VUELTA A UN NEGOCIO QUE FACTURA MILES DE
MILLONES DE DÓLARES CON SUS LÍNEAS PINK, ANGELS,VERY
SEXY,
DESIGNER COLLECTION Y BODY, Y CONTINUA ABRIENDO
TIENDAS
EN TODO EL MUNDO.
LESLIE'LES'WEXNER TIENE UN IMPERIO CON CUATRO REINAS: Victoria’s Secret,
Pink, Express y the Limited. Él convirtió estas marcas en una de las grandes
fortunas minoristas de Estados Unidos. "Cuando era niño, antes de tener mi
primera tienda, hablaban de las tiendas como teatros. Aún lo son", comenta
Les, de 78 años, quien agrega que "el comercio minorista es una forma
libre de entretenirniento".
Sin embargo, este empresario que tiene a las modelos más bellas del mundo
trabajando para él huye de los reflectores y flashes. Él es uno de los CEO más
envidiados y su empresa cotiza en bolsa; sin embargo, rara vez habla en las
citas trimestrales a los inversionistas y casi nunca habla con la prensa. No
tiene una imagen "alcanzable" como los multimillonarios Carlos Slim,
Steve Jobs, Bill Gates y Warren Buffett. Wexner, cuya fortuna está estimada en
unos 6,200 millones de dólares ‑suficiente como para ubicarlo en el número 80
de la lista Forbes 400‑, es un tipo tímido e introvertido que suele
autocuestionar todos sus movimientos.
Al ingresar al mercado, su primera gran idea fue enfocarse en pocos
productos y abrió su primera marca, The Limited, en una época en que las
tiendas departamentales estaban en pleno auge y el 85 por ciento del mercado
era consumido en este tipo de sector. Él apuntó por expandir su negocio a
escala nacional cuando las mayores tiendas minoristas tenían preocupaciones
regionales. Cuando la mayoría de los competidores se precipitaron al
extranjero, él se contuvo para sentar raíces en Estados Unidos. Y en su mayor
éxito en la historia reestructuró el negocio de la lencería como una empresa
saludable que podría prosperar en cualquier centro comercial; pero el éxito no
era de él. Había alguien más.
EL ORIGEN DE LA SENSUALIDAD
Si buscamos en la historia, Roy Raymond es el verdadero rostro oculto de
Victoria's Secret. Su historia comenzó cuando buscaba en vano comprar lencería
fina a su esposa. Hace medio siglo el buscar lencería
sexi o fina era casi imposible en el mercado. Toda la ropa interior se
conseguía en los grandes almacenes, sin exclusividad, ni elegancia alguna y frente a
las miradas inquisitivas de los
dependientes.
Raymond no tardó en darse cuenta de que existía una gran oportunidad de
negocio, el de una boutique de
lencería alejada del agobio de las grandes tiendas por departamentos y donde la
compra de ropa interior fina y sexi no fuera vista desde una óptica errónea.
Su idea de tienda estaba dirigida al sector masculino, que así como él,
buscaba comprar lencería para mujeres. Tras una inversión de ochenta mil
dólares que logró entre un crédito y la
ayuda de familiares, Roy Raymond abrió la primera tienda de Victoria's Secret
en Palo Alto, California. Rápidamente hombres y muchas mujeres abarrotaron las
tiendas en busca de una prenda fuera de lo común.
El negocio triunfó: en cinco años, Victoria’s Secret ya tenía tres
establecimientos más. Raymond había dado en el clavo. Sin embargo, en 1982, cuando tomó la decisión de vender
la idea de negocio, firmó su sentencia. En ese momento, Leslie Wexner era in
empresario textil en apogeo, propietario de The Limited, quien le hizo una
oferta a Raymond: "Tu Victoria’s Secret por cuatro millones de
dólares". Roy no quería echar raíces en ese negoció y buscaba invertir en
otros modelos novedosos. Creía que, tal como había hecho con Victoria's Secret,
podía sacar a flote los diversos negocios que tenía en mente; pero la realidad
fue muy distinta.
Wexner obtuvo la marca y cambió el enfoque de Victoria's Secret:
inspirándose en las boutíques europeas,
decidió dirigir el negocio hacia las mujeres, quienes atraídas por la sensación
de exclusividad y glamour de las tiendas se transformarían en las clientas más
fieles de la firma. Giró el público objetivo de masculino a femenino y lo
logró. Si Victoria’s Secret con Raymond fue un éxito, con Wexner se volvió un
imperio. En apenas unos años el número de tiendas le la firma rondaba las
seiscientas y sus ingresos anuales superaban los mil millones de dólares.
Mientras tanto, Roy Raymond invirtió en varios negocios que no cuajaron y
terminaron por fracasar, dejándolo en la bancarrota a los pocos años de vender
su firma de lencería. Fue en 1993, a
la edad de 46 años, cuando, ahogado por las deudas y extenuado por su mala
fortuna, Raymond se lanzó a las aguas del puente más famoso de Norteamérica, el
Golden Gate.
SERVICIO AL CLIENTE
Pero Leslie Wexner se convirtió en un millonario angustiado en busca de un propósito mayor que añadir más
ceros a su cuenta bancaria. El dinero vino más fácil que la satisfacción, y a
los 50 años estaba dirigiendo más de una docena de empresas, cinco de las
cuales vendían mil millones de dólares anuales. Fue así que de 1998 al 2007 decidió vender 'Ihe Limited, Limited too, Abercrombie &
Fitch, Express, Lane Bryant y Lerner New York. Conservó Victoria's Secret
apostando a que el impacto emocional de la marca impulsaría mayores márgenes.
Actualmente, es dueño de las únicas tres marcas de lencería que importan: Victoria's Secret, Pink y La Senza.
Juntas constituyen el 41 por ciento de
los 13 mil 200 millones de dólares del mercado de lencería de Estados Unidos.
Su competidor más cercano Bath & Body Works, tiene una participación de
mercado de uno por ciento, y también es de él. Posee todas ellas bajo su
próspera compañía matriz, LBrands.
Las tiendas que son propiedad de LBrands venden más de once mil millones de
dólares en prendas íntimas, jabones, perfumes
y otros productos similares cada año. Sus espectaculares estrategias de
márketing, sobre todo el Victoria’s Secret Fashion Show, representan parte de
este éxito, pero el servicio al cliente importa también. Actualmente, el
público puede comprar ropa de calidad y marca por internet, pero los brasieres
son diferentes. Las computadoras no pueden medirlos para un ajuste apropiado,
pero los trabajadores de Victoria’s Secret sí, y las mujeres pagan a la
compañía con lealtad. Desafiando a los amantes del comercio online, la compañía ha abierto cincuenta
nuevas tiendas en los dos últimos años. Aunque las ventas por internet no son
su objetivo, estas brindan ganancias por mil 500 millones de dólares anuales.
Por si esto fuera poco, Victoria's Secret es famosa en todo el mundo
gracias a sus espectaculares modelos, que provienen de todos los continentes,
excepto la Antártida. Las más ranqueadas del planeta se convierten en
"ángeles" de la marca; además, espectadores de 192 países de todo el
mundo sintonizan el Victoria's Secret Fashion Show en televisión cada año.
Wexner también está llevando la marca a Asia y el Medio Oriente con un nuevo
modelo de franquicia, con prácticamente ningún riesgo para LBrands.
EN BUSCA DEL LíDER
Cuando inició sus negocios, Les Wexner trabajaba noventa horas a la semana
(quince horas diarias de lunes a sábado) y no tenía tiempo para nada más. A
medida que la compañía crecía, la gente que trabajaba con él comenzó a
catalogarlo como un gran líder. Wexner no lo veía así. No se consideraba un
líder. No era alto, no destacaba, no era especialmente bien educado ni
refinado.
Y comenzó su búsqueda sobre lo que es un líder. Después del trabajo,
devoraba biografías de íconos estadounidenses como George Washington, Thomas
Jefferson y John D. Rockefeller. Lo que vio en común entre esos personajes es
que los grandes líderes tienen perspectiva, entienden a la sociedad y no
trabajan semanas de noventa horas. Primera lección: Debía tener
"vida" fuera trabajo para entender a la sociedad.
Fue así que Les comenzó a buscar hobbies.
Decidió por el mundo y conocer diversas sociedades, así que encargó un yate
valorizado en doscientos millones de dólares. Un yate que podía llevarlo a
cualquier lugar que quisiera, y al que llamó apropiadamente, Limitless. Con él
recorrió casi todos los museos del orbe y eligió a sus artistas favoritos:
Degas, De Kooning y Picasso, y comenzó a
amasar una de las mayores colecciones de del mundo. Cuando ya no pudo meter más
obras en sus museos privados, finalmente colgó un Picasso en su casa y compró
toda la obra que pudo del artista español. Forbes
estima que el valor de su colección es de mil millones de dólares.
Otra de las debilidades de este multimillonario son los autos. Sobre todo de
las marcas Mercedes‑Benz, Jaguar y Ferrari. Cuando decidió iniciar su colección
compró unos cien, pero después se enfocó solo en Ferraris rojos fabricados en
las décadas de 1950 y 1960
Pero su bobbie más perdurable,
casi vuelto en obsesión, es su intento de definir el liderazgo. Les lee más de
cien libros al año; ninguno de ficción, en su mayoría biografías. Recibe recomendaciones
de amigos como el historiador David McCullough, ganador del Pulitzer, quien
mensualmente le hace una lista de los
libros que debería leer. Wexner se jacta de haber leído todos los libros sobre
George Washington escritos en los últimos cien años. "Lo encuentro
simplemente fascinante", dice.
Después de más de medio siglo como CEO de su compañía aún no piensa en la
jubilación. Su esposa le pidió que se retirara hace una década, y los
inversionistas han estado preguntando sobre sus planes de sucesión desde
entonces. Aparentemente, el trono heredero aún no tiene un nombre, y como es
costumbre en él, no da respuesta alguna. Los cuatro hijos de Wexner ‑el mayor
aún se encuentra en la universidad‑ son demasiado jóvenes para manejar el
negocio.
A sus 78 años sigue siendo tan exigente como activo. "Si comienzas a
imaginarte en una esquina, la vida comienza a cerrarse", finaliza.
(Fuente: Revista J -Edición Agosto - www.jockeyplaza.com.pe)
Agradecimiento a Fiorella Valdettaro.








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