PACIFICACIÓN
Hace una semana conocí a dos extranjeras de habla
inglesa, una era blanca, rubia, de ojos azules y la otra una mujer de color,
alta de 1.70 metros de estatura aproximadamente, de cabello ensortijado, tez canela y unos ojos negros
muy vivaces, no hablaban castellano, solo inglés. Quizás sus comentarios hubiesen pasado inadvertidos, sino me hubiesen comentado que eran
sudafricanas. A medida que avanzamos sobre las pistas congestionadas de Lima, le pregunté acerca del apartheid (sistema de
segregación racial en Sudáfrica) y la morena me contestó que eso ya no existía
en su país y que ahora todo era más democrático e igualitario con oportunidad
para todos. Sus palabras tan resueltas, me permitieron evocar una frase famosa
de Nelson Mandela ante su pueblo.
"He
luchado contra la dominación de los blancos y contra la dominación de los
negros. He deseado una democracia ideal y una sociedad libre en que todas las
personas vivan en armonía y con iguales oportunidades. Es un ideal con el cual
quiero vivir y lograr. Pero si fuese necesario, también sería un ideal por el
cual estoy dispuesto a morir".
Si Nelson Mandela fuera peruano -les comenté- encontraría un país desunido, e indiferente a los problemas de los menos favorecidos y
diría lo mismo que dijo en Sudáfrica: “No
hay oportunidad para todos”. Ambas me escucharon , como si lo que pasó hace 20 años hubiese quedado desterrado por las nuevas generaciones sudafricanas.
Pensé en lo que ahora pasa es mi país, según el Banco Mundial, de diez
jóvenes, siete ni estudia ni trabaja. Tres estudian, dos de ellos trabajan y
estudian y uno estudia. ¿Cómo no nos va a sorprender que aparezcan mafias con
jóvenes?” si son 1 millón 30 mil jóvenes que no tienen esperanza en el sistema, pues los recursos son manejados por personas que no están dispuestos a compartirlos.
Mire a las dos sudafricanas tan distintas una rubia y otra morena, y me pregunté: ¿Qué hizo Mandela para que su país se encamine a ser una nación? y ¿Por qué el Perú no lo es?.
Evoqué las palabras del historiador Hugo Neira: "Una Nación se construye por el impuesto, la educación, la gente cede sus
intereses a pensar en el país. Acá no pasa eso. Nos detestamos profundamente. Hay odios
feroces gratuitos. Entonces, la nación se construye a largo plazo. Que haya
colegios públicos y privados, eso pasa en todas partes. Que tengan los mismos
cursos no nos pasa ahora. Están formando un cierto ciudadano.
Sartori dice que
la democracia es el mejor sistema a condición que el ciudadano sea uno
informado y consciente. ¿Cómo va a serlo si no le han enseñado a leer y tenemos
una masa enorme de iletrados que no saben leer y escribir, y jamás leen un
libro?” finalizó.
OJO POR OJO
Recordé las palabras de la Sra. Keiko Fujimori cuando prometió en su campaña del 2016, llevar a los delincuentes a
prisiones lejanas como Challapalca, ubicada a 20 kilómetros de la ciudad más
cercana y a 4800 metros de altura donde existen reos con tuberculosis y es el
más temido, no sólo por los internos, sino por personal del INPE y de la PNP,
según el diario Correo de Tacna “Nadie quiere estar en Challapalca”.
Según Joe Villafuerte, exjefe de
seguridad de los penales del Inpe de Puno, en declaraciones al diario Correo de
Tacna mostró su desacuerdo con un posible cierre de Challapalca.
“Aquí ninguna fuga ha sido
exitosa” además dijo “Aquí
sí pagan su delito,
además no hay reo
que maneje un teléfono
para seguir contactándose
con su banda allá
afuera. No hay línea”.
Según Neira nos tenemos tanto
odio, premisa que nos ayuda a entender porque en vez de reformar o readaptar a
los reos al sistema, preferimos verlos morir. El pueblo shipibo como dijo
Fernando Valdivia, comunicador con maestría en comunidades amazónicas, no se
deshace de la gente que delinque al contrario los castiga y los vuelve a
incorporar a la comunidad.
Nelson Mandela estaba a favor de la paz, del derecho a la
oportunidad, de una vida mejor para todos, se dio cuenta que su país no prosperaría
con odio. Olvido el rencor y la venganza, e invitó a los blancos, que eran
minoría, a integrarse a la nueva nación de Sudáfrica. En el Perú, de acuerdo a las noticias de los
medios de comunicación, mucha sangre se ha derramado en estos últimos años, a
causa de un fenómeno llamado delincuencia. Problema que ha llegado a todos los barrios, desde lugares
tan alejados en asentamientos humanos hasta las zonas más adineradas de la gran
Lima. Debemos actuar con mano dura sí, pero contra la falta de oportunidades.
Como luchar contra la corrupción,
la delincuencia, el narcoterrorismo, si los peruanos en su mayoría aceptamos
frases como: “roba pero hace obras”.
Todos estamos involucrados, el Perú está corrupto, según Transparencia
internacional estamos en el 88 lugar en el ranking entre 168 países del mundo.
El director ejecutivo de Proética, Walter Albán manifiesta que no cree que esto
signifique una aceptación de la corrupción, pero sí una actitud de pragmatismo,
resignación y hasta complicidad, cuando se elige a autoridades cuestionadas.
(Fuente: EL Comercio)
EL EJERCITO SALVADOR
Muchos ciudadanos piden que salga
el ejército pero queda claro que no conocen la realidad de Méjico, donde los
niveles de corrupción, entre las filas del Ejército Mexicano, según
Adela Navarro Bello, periodista mejicana, se incrementaron
tanto, convirtiendo esa institución en la base que sostiene la
impunidad que narcotraficantes y criminales organizados, reciben para continuar
su jornada de violencia e inseguridad en el País.
“Se trata de elementos destacados
en el área de inteligencia militar que de tanto investigarlos, terminaron
trabajando en la ilegalidad con ellos. Incluso, mencionaron en declaraciones
dentro de la investigación, soldados llegaron a participar en asesinatos” declaró
Adela Navarro Bello, periodista mejicana.
¿QUÉ HACER?
De acuerdo a Domenec Melé,
periodista de Ética empresarial se debe Promover la transparencia en las instituciones, sobre todo
en los partidos políticos y las instituciones públicas.
“Cuando las cuentas son claras y
comprensibles y se dan a conocer, el riesgo de hacer trampas o actuar con
favoritismo disminuye, si más no, por el riesgo de que se descubra” comentó.
Se debe además – argumentó- conseguir
una mayor eficiencia en la administración de justicia y en la actuación de
otros poderes públicos. La justicia debe de responder a su nombre, que es
lo primero, tiene que ser rápida y eficiente. Y por último Aumentar el control social sobre
las instituciones y educar a una nueva generación en la honradez.
Al final cuando las sudafricanas
se despidieron, vi el resultado de la paz en Sudáfrica. Ambas caminaban juntas,
viajando por diferentes países, aprendiendo de otros, mejorando como personas,
deseando llevar a su país lo mejor para compartirlo. No puedo terminar esta historia sin citar las palabras de Nelson
Mandela, cuando fue nombrado presidente:
“No esperen estar conduciendo un Mercedes al
otro día de la elección o nadando en su propia piscina en el jardín trasero. La
vida no cambiará dramáticamente, excepto que ustedes habrán incrementado su
autoestima y se harán ciudadanos en su propia región. Ustedes deben tener
paciencia. Ustedes podrían tener que esperar para ver los resultados, cinco
años. Si ustedes quieren continuar viviendo en la pobreza, sin ropa y comida,
vayan entonces a beber en los bares. Pero si ustedes quieren mejores cosas,
deben trabajar mucho. No podemos hacer todo por ustedes; ustedes deben hacerlo por sí mismos.”
Richard Chile Luna,







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