lunes, 6 de junio de 2016

Pacificación


PACIFICACIÓN

Hace una semana conocí a dos extranjeras de habla inglesa, una era blanca, rubia, de ojos azules y la otra una mujer de color, alta de 1.70 metros de estatura  aproximadamente, de cabello ensortijado, tez canela y unos ojos negros muy vivaces, no hablaban  castellano, solo inglés. Quizás sus comentarios hubiesen pasado inadvertidos, sino me hubiesen comentado que eran sudafricanas. A medida que avanzamos sobre las pistas congestionadas de Lima,  le pregunté acerca del apartheid (sistema de segregación racial en Sudáfrica) y la morena me contestó que eso ya no existía en su país y que ahora todo era más democrático e igualitario con oportunidad para todos. Sus palabras tan resueltas, me permitieron evocar una frase famosa de Nelson Mandela ante su pueblo.
"He luchado contra la dominación de los blancos y contra la dominación de los negros. He deseado una democracia ideal y una sociedad libre en que todas las personas vivan en armonía y con iguales oportunidades. Es un ideal con el cual quiero vivir y lograr. Pero si fuese necesario, también sería un ideal por el cual estoy dispuesto a morir".
Si Nelson Mandela fuera peruano -les comenté- encontraría un país desunido, e indiferente  a los problemas de los menos favorecidos y diría lo mismo que dijo en Sudáfrica: “No hay oportunidad para todos”. Ambas me  escucharon , como si lo que pasó hace 20 años hubiese quedado desterrado por las nuevas generaciones sudafricanas.
Pensé en lo que ahora pasa es mi país, según el Banco Mundial, de diez jóvenes, siete ni estudia ni trabaja. Tres estudian, dos de ellos trabajan y estudian y uno estudia. ¿Cómo no nos va a sorprender que aparezcan mafias con jóvenes?” si son 1 millón 30 mil  jóvenes que no tienen esperanza en el sistema, pues los recursos son manejados por personas que no están dispuestos a compartirlos.
Mire a las dos sudafricanas tan distintas una rubia y otra morena, y me pregunté: ¿Qué hizo Mandela para que su país se encamine a ser una nación? y ¿Por qué el Perú no lo es?. 
Evoqué las palabras del historiador Hugo Neira: "Una Nación se construye por el impuesto, la educación, la gente cede sus intereses a pensar en el país. Acá no pasa eso. Nos detestamos profundamente. Hay odios feroces gratuitos. Entonces, la nación se construye a largo plazo. Que haya colegios públicos y privados, eso pasa en todas partes. Que tengan los mismos cursos no nos pasa ahora. Están formando un cierto ciudadano. 
Sartori dice que la democracia es el mejor sistema a condición que el ciudadano sea uno informado y consciente. ¿Cómo va a serlo si no le han enseñado a leer y tenemos una masa enorme de iletrados que no saben leer y escribir, y jamás leen un libro?” finalizó.

OJO POR OJO
Recordé las palabras de la Sra. Keiko Fujimori cuando prometió en su campaña del 2016, llevar a los delincuentes a prisiones lejanas como Challapalca, ubicada a 20 kilómetros de la ciudad más cercana y a 4800 metros de altura donde existen reos con tuberculosis y es el más temido, no sólo por los internos, sino por personal del INPE y de la PNP, según el diario Correo de Tacna “Nadie quiere estar en Challapalca”.
Según Joe Villafuerte, exjefe de seguridad de los penales del Inpe de Puno, en declaraciones al diario Correo de Tacna mostró su desacuerdo con un posible cierre de Challapalca.
“Aquí ninguna fuga ha sido exitosa” además dijo “Aquí sí pagan su delito, además no hay reo que maneje un teléfono para seguir contactándose con su banda allá afuera. No hay línea”.
Según Neira nos tenemos tanto odio, premisa que nos ayuda a entender porque en vez de reformar o readaptar a los reos al sistema, preferimos verlos morir. El pueblo shipibo como dijo Fernando Valdivia, comunicador con maestría en comunidades amazónicas, no se deshace de la gente que delinque al contrario los castiga y los vuelve a incorporar a la comunidad.
Nelson Mandela  estaba a favor de la paz, del derecho a la oportunidad, de una vida mejor para todos, se dio cuenta que su país no prosperaría con odio. Olvido el rencor y la venganza, e invitó a los blancos, que eran minoría, a integrarse a la nueva nación de Sudáfrica.  En el Perú, de acuerdo a las noticias de los medios de comunicación, mucha sangre se ha derramado en estos últimos años, a causa de un fenómeno llamado delincuencia. Problema que  ha llegado a todos los barrios, desde lugares tan alejados en asentamientos humanos hasta las zonas más adineradas de la gran Lima. Debemos actuar con mano dura sí, pero contra la falta de oportunidades.
Como luchar contra la corrupción, la delincuencia, el narcoterrorismo, si los peruanos en su mayoría aceptamos frases como: “roba pero hace obras”. Todos estamos involucrados, el Perú está corrupto, según Transparencia internacional estamos en el 88 lugar en el ranking entre 168 países del mundo. El director ejecutivo de Proética, Walter Albán manifiesta que no cree que esto signifique una aceptación de la corrupción, pero sí una actitud de pragmatismo, resignación y hasta complicidad, cuando se elige a autoridades cuestionadas. (Fuente: EL Comercio)
EL EJERCITO SALVADOR
Muchos ciudadanos piden que salga el ejército pero queda claro que no conocen la realidad de  Méjico, donde los niveles de corrupción, entre las filas del Ejército Mexicano, según Adela Navarro Bello, periodista mejicana, se incrementaron tanto,  convirtiendo  esa institución en la base que sostiene la impunidad que narcotraficantes y criminales organizados, reciben para continuar su jornada de violencia e inseguridad en el País.
“Se trata de elementos destacados en el área de inteligencia militar que de tanto investigarlos, terminaron trabajando en la ilegalidad con ellos. Incluso, mencionaron en declaraciones dentro de la investigación, soldados llegaron a participar en asesinatos” declaró Adela Navarro Bello, periodista mejicana.
¿QUÉ HACER?
De acuerdo a Domenec Melé, periodista de Ética empresarial se debe Promover la  transparencia en las instituciones, sobre todo en los partidos políticos y las instituciones públicas.
“Cuando las cuentas son claras y comprensibles y se dan a conocer, el riesgo de hacer trampas o actuar con favoritismo disminuye, si más no, por el riesgo de que se descubra” comentó.
Se debe además – argumentó- conseguir una mayor eficiencia en la administración de justicia y en la actuación de otros poderes públicos.  La justicia debe de responder a su nombre, que es lo primero,  tiene que ser rápida y eficiente.  Y por último Aumentar el control social sobre las instituciones y educar a una nueva generación en la honradez.
Al final cuando las sudafricanas se despidieron, vi el resultado de la paz en Sudáfrica. Ambas caminaban juntas, viajando por diferentes países, aprendiendo de otros, mejorando como personas, deseando llevar a su país lo mejor para compartirlo. No puedo terminar  esta historia sin citar las palabras de Nelson Mandela, cuando fue nombrado presidente:
No esperen estar conduciendo un Mercedes al otro día de la elección o nadando en su propia piscina en el jardín trasero. La vida no cambiará dramáticamente, excepto que ustedes habrán incrementado su autoestima y se harán ciudadanos en su propia región. Ustedes deben tener paciencia. Ustedes podrían tener que esperar para ver los resultados, cinco años. Si ustedes quieren continuar viviendo en la pobreza, sin ropa y comida, vayan entonces a beber en los bares. Pero si ustedes quieren mejores cosas, deben trabajar mucho. No podemos hacer todo por ustedes; ustedes deben hacerlo por sí mismos.

Richard Chile Luna,


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